Santo Antão

Santo Antão es la isla más occidental y a su vez norteña de Cabo Verde. Su superficie total es de 779 km2, lo que la convierte en la segunda ínsula en cuanto a tamaño del archipiélago; por otro lado, la altitud máxima, 1.979 m, corresponde al Tope da Coroa, y también la sitúa en el segundo puesto. La capital, Ribeira Grande, se sitúa en el lado norte. El relieve de esta isla es muy accidentado, lo cual hace que sea una de las más escarpadas de Cabo Verde. Importantes acantilados costeros (de hasta 300 m de altura en vertical), grandes barrancos y valles y una sucesión de picos y montañas son la nota predominante en el paisaje, aunque en la vertiente sur y hacia el sector occidental existen amplias extensiones de terreno más o menos llano, que corresponden en gran medida a las áreas afectadas por el volcanismo reciente y que cuentan con pequeños sistemas dunares compuestos principalmente por arenas de origen mineral (basáltico). Con referencia al clima, se trata de una de las islas con mayor incidencia de las precipitaciones, no solo de las monzónicas, que llegan en el verano y el otoño, sino también de los frentes del norte. Por otra parte, la forma de Santo Antão y su situación a barlovento en el archipiélago hacen que sea una de las más afectadas por los vientos alisios del noreste, los cuales contribuyen enormemente a suavizar las temperaturas. Las precipitaciones medias anuales son del orden de los 475 mm, aunque este valor es superior en ciertas zonas altas orientadas al norte.

La población actual de la isla es de 43.915 habitantes (censo de 2010), que se hallan repartidos en tres municipios, Ribeira Grande, Paúl y Porto Novo. Al contrario de lo que ocurre en otras ínsulas, este valor prácticamente no ha crecido desde la década de 1980, e incluso se ha perdido población en comparación al censo del año 2000. La principal actividad económica de esta isla se sustenta en el sector primario (agricultura, pesca y ganadería). Así, por ejemplo, aún se cultiva ampliamente la caña de azúcar, con la cual se obtiene el popular “grogue”, de manera que por el lado norte hay amplios valles cubiertos de esta planta, como es el caso del de Paúl; también se dan otros cultivos tropicales o subtropicales, como la platanera y el mango, que se han desarrollado en los lugares más fértiles. En este sentido, se trata de la isla con mayores recursos hídricos en la actualidad, lo cual ha llevado emparejada la creación de una red de canales de agua y de una serie de pozos, aunque existe también un gran potencial para la extracción del agua fósil a través de galerías, que de momento no se han creado. En cambio, las experiencias con mallas captanieblas han dado buenos resultados en zonas de montaña expuestas al alisio, lo cual puede ayudar mucho a las poblaciones dispersas que se encuentran en dichas áreas. En cuanto a la ganadería, la más importante es la caprina, seguida a notable distancia por la asnal, bovina y mular. Llaman la atención los rebaños de cabras que explotan los pastos de montaña durante la primavera, ya que en dicha estación ya no suele haber lluvias en las islas, y sin embargo sí hay nieblas frecuentes que aportan agua al subsuelo. Por último, la pesca tiene su relevancia y cuenta con un puerto importante de base, el de Porto Novo, aunque se practica igualmente desde Ribeira Grande y otros núcleos de población dispersos a lo largo de la costa norte.

La historia de esta isla está marcada, al igual que ocurre en el resto de Cabo Verde, por las crisis alimentarias y las grandes dificultades sufridas por la población. En este sentido, hubo momentos críticos, por ejemplo en el período 1790-1791, en 1825, entre 1831 y 1833, en 1875-1876 y en 1901-1902; en dichos años murieron muchas personas y se produjo una emigración forzosa de parte de la población fuera del archipiélago. Estas crisis han estado asociadas en gran medida a épocas de sequía, en las que apenas se podía mantener la agricultura y había muy pocos recursos hídricos. Por suerte, desde mediados del siglo XX la situación ha ido mejorando notablemente, y, entre otras muchas cosas, las plantaciones forestales, los nuevos sistemas de obtención de agua y la red insular de comunicaciones han conllevado una sensible mejoría de las condiciones económicas de los habitantes. Al respecto cabe destacar que la principal zona arbolada de la isla es Planalto Leste, y que en conjunto hay unas 5.000 ha de plantaciones forestales, que, debido al clima apropiado de ciertas áreas montañosas, incluye coníferas como abetos y el pino canario. Tales plantaciones tienen una función muy importante: evitar la pérdida de suelo, recargar el acuífero insular y contribuir a la obtención de agua por condensación en la vegetación.

En los últimos tiempos el turismo se ha venido a sumar a las actividades económicas relevantes de esta ínsula, aunque de momento no está muy desarrollado y se trata de un tipo de visitantes aficionados al senderismo y a la naturaleza, así como al contacto con la población local, que usan las escasas instalaciones existentes en núcleos como Porto Novo, Ribeira Grande, Paúl y Tarrafal, las cuales entran en gran medida en la categoría de turismo rural. Debido a la inexistencia de un aeropuerto (el viejo aeródromo de Ponta do Sol está cerrado hoy en día), la entrada y salida de personas se hace a través del puerto de Porto Novo, que cuenta con varias conexiones diarias por barco con Mindelo, en la cercana isla de São Vicente. En este sentido, en las últimas décadas se aprecia un crecimiento económico notable en Porto Novo, favorecido por la existencia del puerto y la actividad que éste genera a su alrededor.

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