Fuerteventura

Fuerteventura, con 1.725 km2, es la segunda isla en tamaño de Canarias y una de las dos más orientales del archipiélago, así como la más próxima al continente africano de toda la Macaronesia, ya que solo dista 96 km del Cabo Jubi, en Tarfaya, al sur de Marruecos. Su altura máxima se encuentra en el Pico de La Zarza (807 m), en el macizo de Jandía, que se sitúa en el sur de la isla. Otras elevaciones de cierta relevancia se encuentran en el macizo de Betancuria (zona central), como los morros de la Cruz (676 m) y de Gramán (659 m), así como más al sur, donde destaca Montaña Cardón, con 691 m, o más al norte, donde se ubican la montañas de Aceitunal (686 m) y de la Muda (689 m).

Sin embargo, la mayor parte de esta isla es bastante plana, destacando las amplias llanuras de tipo terroso-pedregoso que se extienden en los sectores central y septentrional, junto a varios “jables” o sistemas dunares organógenos: Corralejo y Lajares en el norte, Vigocho o Biocho en la costa oeste y Matas Blancas o Jandía en el sur. Los acantilados de mayor entidad se localizan en la zona de la punta de La Entallada (costa oriental), que superan puntualmente los 250 m, y, en menor medida, en el litoral occidental, por ejemplo entre el jable de Vigocho y la playa de Terife (dentro del campo militar de Pájara), donde alcanzan unos 100 m, así como al sur de Pozo Negro (lado este), de similar altura. Como contraste, buena parte de la costa oriental, todo el litoral septentrional y amplios sectores del oeste y sur, poseen playas arenosas, bajíos y franjas de callaos, destacando las playas de arena rubia de Sotavento y Barlovento en Jandía, que tienen respectivamente una extensión de más de 6 y 8 km. En el interior resaltan los cuchilletes y los morros, en su mayoría fuertemente erosionados debido a la milenaria acción erosiva, aunque hay algunas alineaciones de conos volcánicos recientes y amplios “malpaíses” o campos de lava en el norte (entre Corralejo y El Cotillo y en el sector de La Oliva - Lajares) y el sector centro-este (malpaís Grande y malpaís Chico). Por último, entre los barrancos de mayor entidad cabe citar los de La Herradura, situado al norte de Puerto del Rosario, Los Molinos y Vega de Río Palmas - Ajuy, en el lado oeste de la isla, y La Torre, en el sector oriental, además de una serie de barrancos abiertos o valles en el macizo de Jandía, tales como los de Mal Nombre, Vinamar, del Ciervo y Gran Valle, y en el sector oriental, caso del de Jacomar, por ejemplo.

El clima de esta isla es mucho más árido que el del sector centro-occidental del archipiélago, tanto debido a la mayor proximidad del noroeste de África como, sobre todo, a la escasa elevación de la isla, ya que no llega a los 1.000 m y por tanto se encuentra por debajo del nivel habitual de la franja de nubes asociada a los alisios del noreste. Así, las precipitaciones medias anuales no superan los 250 mm en casi toda la isla y los días de sol al año superan, junto con Lanzarote, a los del resto del archipiélago. En cambio, en invierno y parte de la primavera las temperaturas son relativamente bajas -sobre todo de noche-, debido a la notable incidencia de vientos frescos de componente norte. Por el contrario, en ciertas épocas del año llegan masas de polvo en suspensión con aire cálido (“Harmattan”), que en ocasiones están acompañadas por plagas de langosta africana. En suma, el clima de esta isla ha sido calificado como “desértico cálido con verano seco” en casi toda su superficie, existiendo sectores sensiblemente más húmedos, como las cimas de los macizos de Betancuria y Jandía, donde la relativa abundancia de líquenes en la cara norte de los escarpes y la formación más o menos habitual de nieblas nos hablan de una humedad ambiental notable.

La población actual de Fuerteventura es de 106.450 habitantes (censo de 2012), que se reparte por un total de seis municipios, siendo los más poblados los de Puerto del Rosario (donde se ubica la capital), La Oliva, Pájara y Tuineje. En cuanto a los núcleos turísticos, los más relevantes son Corralejo, en el norte, y Costa Calma y Morro Jable, en el sur, junto a Caleta de Fustes, en el litoral oriental, que ha crecido notablemente en las últimas décadas. El incremento poblacional acaecido en los últimos tiempos ha sido muy notable; así, si comparamos el censo más reciente con el de 1991 se aprecia que en este último había 49.653 habitantes en la isla, lo que supone un aumento de más del 50% en menos de 20 años.
Actualmente la economía de Fuerteventura está basada, aún en mayor medida que en otras islas, en el turismo y el sector servicios, ya que se trata de uno de los principales destinos del turismo europeo. La tipología del visitante encaja en la del turismo de sol y playa, lo cual es lógico debido a la gran calidad y amplitud de las playas y el gran número de horas de sol al año, pero también se están poniendo de moda los alojamientos rurales en zonas del interior, e incluso el senderismo, ya que el Cabildo Insular ha acometido la restauración y acondicionamiento de una serie de caminos y ha creado una red de museos y centros de visitantes de diversa temática.

En suma, se está apostando por la diversificación en la oferta. Las actividades tradicionales (agricultura, pesca y ganadería, junto a las pequeñas industrias artesanas) han mermado sensiblemente, en especial la agricultura, pero aún se mantienen muchas cabezas de ganado -sobre todo caprino-, a menudo en régimen de semilibertad, lo que produce las conocidas “apañadas” o reagrupación de las cabras en corrales o “gambuesas”, que aún se practican en el macizo de Jandía y hunden sus raíces en la época aborigen. La pesca es practicada sobre todo desde los puertos o pequeños muelles de Puerto del Rosario, Corralejo, El Cotillo, Gran Tarajal y Morro Jable. Por otro lado, en los últimos años ha despuntado con fuerza el cultivo del aloe, que supone una alternativa válida a la agricultura tradicional.

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